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Albacete, 31 mayo 2010
Presidente de Castilla-La Mancha, alcaldesa de Albacete,
premiados, amigas y amigos:
Conociendo la semblanza de los castellano-manchegos a los que
homenajeamos en este día tan especial para nuestra región, y a los que felicito,
uno aprecia un elemento común a todos ellos: Ninguno es de los que se dieron
nunca por vencidos. Todos tenían una pasión y todos volcaron sus esfuerzos en
esa idea y en ese sentimiento. Unos con un pincel y una paleta, otros con la
música, o con el humor ingenioso, otros en la defensa del agua, otros haciendo
de… un medio de vida. Y otros, todo Albacete, haciendo de su feria un espíritu
de convivencia durante siglos.
Todos ellos son ejemplo de que hay muchas formas de hacerse
grande y hacer grande a nuestra tierra, pero el trabajo y la ilusión son las
mejores recetas para el éxito. Todos conocieron momentos difíciles y sortearon
las espinas e hicieron buena la frase de Séneca: “La adversidad es ocasión de
virtud”.
Y estos tiempos complicados, en los que la economía
especulativa arremete directamente contra la economía real y se lanza a la
desestabilización de los países, llevándose por delante a empresas, empresarios
y trabajadores, de aquí y de todo el mundo, es una ocasión para demostrarlo.
Porque si algo me ha enseñado durante estos años esta Tierra,
Castilla-La Mancha, es que el peso de ninguna crisis determinará nunca nuestro
destino como Comunidad, porque tenemos experiencia en dar la vuelta a
situaciones comprometidas, porque sabemos afrontar retos difíciles, y a lo largo
de estos años de autonomía lo hemos demostrado.
Somos una Región que salió de la adversidad para tomar las
riendas de su destino. Hemos conocido otras crisis, que, aunque menos
virulentas, se hicieron notar en nuestros hogares. Esas situaciones duras
pusieron a prueba nuestra capacidad y nuestra responsabilidad. Y entre todos
supimos enterrar las amenazas. Nuestra corta historia nos recuerda que en toda
ocasión de turbulencias, esta Región ha respondido con medidas eficaces y con el
sobreesfuerzo de todos y cada uno de nuestros ciudadanos.
Y hemos respondido también con la fuerza y la inteligencia
del entendimiento, del diálogo y de la concertación. Estos y nuestra
determinación han sido los mejores instrumentos para afrontar nuestro destino y
superar las adversidades.
Y ahora es momento de tener más presente que nunca esa hoja
de ruta. Porque, en época de crisis, nadie, y menos los responsables políticos,
nos podemos permitir hacer política de trinchera.
Son momentos en los que no hay que tener en cuenta ni la
popularidad, ni las simpatías ni los cálculos electorales, porque Castilla-La
Mancha y España, nuestra economía, que es la economía de todos y cada uno de
los ciudadanos, están por encima de los votos y de los partidos. En nuestra
cabeza únicamente tienen que estar los hombres y mujeres que quieren trabajar y
no tienen trabajo. En nuestra cabeza tienen que estar también los empresarios y
autónomos. Es tiempo de impedir que tal o cual ideología sea un freno para tomar
las decisiones correctas, porque nunca antes el interés general había necesitado
de decisiones tan rigurosas y tan responsables.
Señoras y señores, somos de los que no se dan por vencidos.
Sé que hasta ahora no hemos estado de acuerdo en todo, y no hay duda de que en
el futuro habrá ocasiones en las que existirá la discrepancia. Pero también sé
que todo castellano-manchego y castellano-manchega esté hoy o no atento a lo que
se dice en este acto, quiere a su tierra y desea el éxito para ella. Ése debe
ser el punto de encuentro, el inicio y la meta de cada debate. Ésa es la base
sobre la la que la gente de nuestra tierra espera que encontremos terreno común,
ya seamos organizaciones políticas, económicas o sociales.
Como presidente de las Cortes, donde reside la representación
popular de Castilla-La Mancha y donde distintos grupos deben confrontar ideas,
apelo a la responsabilidad de todos, porque ha llegado la hora la de encontrar,
como sea, espacios de entendimiento y no de enfrentamiento, porque nunca antes
el interés general había necesitado de decisiones tan alejadas del interés
partidista.
Creo que ese es el camino. El camino de la buena política que
no podemos abandonar para transitar por la senda de la política con minúsculas,
es política de letra pequeña que únicamente busca el desgaste del adversario sin
más.
Es la hora de hacer política con mayúsculas Es tiempo de
sumar, de unir, de acordar, de ser moderados, de generar confianza, de ir con
ganas para ganar el futuro.
Por ello, también apelo al diálogo. Porque si hemos
avanzado juntos, juntos también podemos. Es cuestión de responsabilidad, porque
lo que lo que está en juego no es un gobierno, es España y es Castilla-La
Mancha.
Es tiempo de tomar decisiones, como lo hemos hecho aquí, en
nuestra región.
Por eso creo que es justo poner en valor que el presidente de
Castilla-La Mancha, con los agentes sociales y con quienes han querido aportar
sus esfuerzos e ideas, haya activado los mecanismos que nos dimos para combatir
la crisis, ganar en competitividad y luchar contra el desempleo.
Y al mismo tiempo haya adoptado nuevas medidas de recorte en
el gasto público afectando a su propio gobierno, para que CLM fuese la primera
Comunidad Autónoma que respondía de forma contundente y rápida a las demandas
de austeridad que nos hacen los ciudadanos.
Eso es lo que venimos haciendo desde que nos constituimos
como Comunidad Autónoma. En épocas de prosperidad y en épocas como las de ahora,
en las que es necesario trazar un límite infranqueable que garantice la
solidaridad, el equilibrio y la paz social, porque ninguna crisis puede ser la
puerta de entrada a la insolidaridad y a la marginación. Es cuestión de
justicia.
Señoras y señores, en estos 27 años de autonomía hemos creado
una conciencia regional que ha permitido ver algo insólito dentro de este país,
como es la disidencia entre gobiernos del mismo signo por cuestiones que
afectaban a Castilla-La Mancha.
Los castellano-manchegos hemos sabido defender con firmeza,
pero con flexibilidad, nuestras posiciones, a fin de lograr lo mejor para esta
tierra. En alguna ocasión a esos intereses se han contrapuesto los de otros
territorios que han querido decidir por nosotros nuestro futuro. Prueba reciente
ha sido el debate de la reforma de nuestro Estatuto.
Los castellano-manchegos pusimos en valor nuestra propia
condición, nuestros propios anhelos y nuestra autonomía, porque nadie ha de
limitar nuestros derechos a progresar dentro del sistema constitucional. No
podíamos traicionar esa conciencia regional y adoptamos una decisión que
defendía nuestra dignidad y nuestra autonomía.
Por eso, es esa conciencia regional que hemos forjado a lo
largo de estos años la que nos permitirá reforzarnos para continuar trabajando
para que CLM tenga el agua que garantice su desarrollo y futuro. Un desafío en
el que es preciso reforzar el consenso y la movilización social. De otra forma
no tendríamos ese derecho y ese sentimiento regional hubiera sufrido un daño
irreparable, que no hubiese sido ni comprendido ni perdonado por aquellos a los
que representamos.
Tenemos mucha tarea por delante, muchos retos y sacrificios
que afrontar. En estos momentos tan difíciles, todos tenemos mucho que hacer,
los gobiernos –los políticos- los que más. No podemos fallar a los ciudadanos,
que esperan de nosotros liderazgo, ideas claras y determinación para generar
confianza e ilusión. Es cuestión de responsabilidad, porque lo que está en juego
no es un gobierno, lo que está en juego es Castilla-La Mancha y España, el
futuro de todos los ciudadanos. Si entre todos acertamos y unimos fuerzas y
esfuerzos, el dibujo de ese horizonte será mucho más claro.
Muchas gracias
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