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Muy buenos días a todos,
especialmente a los niños y niñas que hoy llenáis de alegría, de ilusión, de
empuje, de fuerza, esta antigua sede que acoge ahora al Parlamento de
Castilla-La Mancha, las Cortes de Castilla-La Mancha.
Bienvenidos a todos. Doy la
bienvenida -está en su casa, por supuesto- al Vicepresidente de las Cortes, a la
portavoz del Gobierno de Castilla-La Mancha, Isabel Rodríguez, al Director
General de Familia del Gobierno Regional y al Director y a los miembros de la
ONG Save the Children.
Y quiero empezar
felicitándoles, tanto al Gobierno de Castilla-La Mancha como a la ONG Save
the Children, por una iniciativa que está totalmente institucionalizada,
porque diez años -lo comentábamos hace un momento en el despacho- poniendo en
valor esta iniciativa, que lo que pretende es dar un aldabonazo para poner luz
sobre los derechos de los niños, yo creo que es muy, muy, importante. Os doy la
bienvenida a las Cortes de Castilla-La Mancha, cuyo Salón de Plenos ya sabéis
que acoge habitualmente debates, propuestas, sobre temas que tienen que ver con
los intereses de los ciudadanos de Castilla-La Mancha, también de los más
jóvenes que, como vosotros, hoy ponéis voz a la defensa de vuestros derechos.
Este edificio fue un antiguo
convento, un antiguo convento franciscano, que tiene cuatro siglos de vida; pero
fue también cárcel, fue también algo que no es precisamente positivo, fue cárcel
y, por lo tanto, tuvo una función que tenía que ver con la falta de libertad,
con la represión de los derechos ciudadanos y a mí me alegra que ahora sea el
escenario en el que ejercemos la democracia en Castilla-La Mancha, la sede
parlamentaria, el templo del diálogo y del entendimiento.
Sed bienvenidos los alumnos
del Colegio Público "José Antonio de la Roda", (Albacete), de los Institutos de
Enseñanza Secundaria "Vicente Cano" de Argamasilla de Alba, (Ciudad Real);
"Profesor Domínguez Ortiz" de Azuqueca de Henares, (Guadalajara); "Ribera del
Tajo" de Talavera de la Reina, (Toledo); y el Colegio "Hermenegildo Moreno" de
Villanueva de la Jara, (Cuenca).
Me agrada poder dirigirme a
vosotros en este foro en el que hoy sois doblemente protagonistas los niños.
Como sabéis, hace sólo 20 años, hace tan sólo 20 años, en 1989, los dirigentes
mundiales decidieron que los niños y las niñas debíais de tener una convención
especial destinada exclusivamente a vosotros, ya que los niños y niñas de menos
de 18 años precisabais una atención y una protección especial. Los dirigentes
querían asegurar que el mundo reconociera a los niños y a las niñas los derechos
humanos que tenéis y que deben de ser protegidos: el derecho a la supervivencia,
el derecho al desarrollo pleno, a la protección contra los malos tratos o la
explotación, a la participación en la vida familiar, cultural y social de
vuestros lugares de procedencia. Invocar, por lo tanto, y conmemorar el Día
Universal de la Infancia, que lo que hacemos hoy es poner en valor esa
Convención de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas cuyo XX Aniversario
-como decía- conmemoramos este año.
Es, también, reivindicar sus
contenidos como guía de conducta humana, como un compendio ético que debe
impregnar las acciones de los ciudadanos, de los colectivos y también de las
instituciones. Cuando la pobreza o los conflictos convulsionan un territorio,
los principales afectados sois siempre los niños y las niñas y en las zonas más
desarrolladas a las que por fortuna pertenecemos, pertenece un país como España,
pertenece el ámbito europeo, en las zonas también desarrolladas los menores sois
siempre las principales víctimas para la exclusión social.
Hoy es un buen día para
hacer oír vuestra voz, nuestra voz también, nuestra defensa, vuestra defensa de
esos derechos porque, como decía Gandhi "lo más atroz de las cosas malas de la
gente mala es el silencio de la gente buena", por eso no hay que callarse y hay
que reivindicar nuestros derechos, vuestros derechos. Hoy es un día para
reclamar el concepto básico sobre el que se sustenta toda esta Convención de los
Derechos del Niño, que no es otro que el del respeto.
Me complace -como decía
antes- daros la bienvenida a las Cortes de Castilla-La Mancha. Hoy esta casa,
que es la de todos, os cede esta tribuna que habitualmente utilizan los
diputados regionales y el Gobierno de Castilla-La Mancha, un Gobierno que se
sienta en esos bancos azules y esta chica está sentada donde se sienta el
Presidente Barreda; y en esos asientos rojos se sientan los diputados y
diputadas que han elegido los ciudadanos de Castilla-La Mancha. Pues bien, en
esta casa, que es la de todos, os cedemos la tribuna de los ciudadanos de
Castilla-La Mancha para que expreséis vuestra manera de ver, de pensar y de
sentir sobre los cuatro derechos que hoy centran el Día Mundial de la Infancia:
el de supervivencia y desarrollo, el de derecho a opinar y a ser escuchados, el
derecho a la no discriminación y el que reafirma el interés superior del niño
siempre.
Sin duda, el acto de hoy es
un ejemplo claro de ese derecho que tenéis los más pequeños a opinar y a ser
escuchados sobre todo aquello que os afecta. Y queremos escucharos, queremos
hacerlo, con mucha atención y con mucho interés; estáis representando a alumnos
de toda nuestra Comunidad y todos compartís reflexiones y compromisos en defensa
de esos derechos humanos de los más pequeños.
Quiero agradecer, he de
agradecer, el trabajo que habéis realizado en vuestros colegios y quiero también
subrayar y agradecer la implicación de vuestros profesores que, con su tarea,
hacen buena aquella máxima de "educa a los niños y no será necesario castigar a
los hombres", porque la educación, sin duda, es el mejor vehículo para alcanzar
el respeto y la convivencia armónica en una comunidad que se siente libre. Por
tanto, gracias a vuestros profesores y a vuestras profesoras por su trabajo y
por su dedicación.
Y quiero finalizar estas
breves reflexiones recordando las palabras de quien murió víctima de la
intolerancia y que fue un firme defensor de los derechos de los ciudadanos, me
refiero al ex presidente norteamericano Kennedy, quien proclamó en muchas
ocasiones que los niños sois el recurso más importante del mundo y, sobre todo,
la mejor esperanza para el futuro. Y por eso hoy quería finalizar pidiéndoos a
los niños y a las niñas de Castilla-La Mancha que recordéis siempre este
compromiso y, a lo largo de vuestra vida, mantengáis el respeto a los derechos
de todos los seres humanos y, especialmente, cuando seáis mayores, a aquellos
que entonces serán niños y niñas, porque haciéndolo, seguramente, contribuiréis
a una sociedad más justa. Y quiero pedir también, en un momento en el que cada
día mueren de hambre más de 17.000 niños, a los líderes políticos mundiales que
miren más de frente a este problema para que uno de los derechos más sagrados
que tenéis los niños, que es no pasar hambre, no quede en el rincón del olvido.
Muchas gracias por estar
aquí, por el trabajo que habéis hecho y por lo bien que, estoy seguro, vais a
representar a quienes son el futuro de Castilla-La Mancha.
(Aplausos.) |