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Día de Europa [08-05-2009]
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Señora Vicepresidenta del Gobierno de Castilla-La Mancha, Vicepresidente Primero de las Cortes, Consejera, autoridades, amigos y amigas. Hoy estoy feliz contemplando la presencia, sobre todo, de quienes hacen que hoy éste sea un Parlamento joven, sean unas Cortes jóvenes.

Quiero que mis primeras palabras sean para agradecerle a Lucía el trabajo que me está quitando, porque normalmente a mí me corresponde dirigir estos turnos de palabra en el Parlamento. Y lo hace muy bien. Y agradecerle también a María los sentimientos que nos ha despertado cuando cantaba ahí abajo, no sólo el himno europeo, sino esa canción que hacía un llamamiento a algo que, probablemente, en este momento se sienta con más fuerza que nunca, que es la unidad en el momento en el que nos encontramos, esa unidad que nos hace más fuertes, esa unidad que nos hace cómplices de todos los grandes objetivos de cualquier sociedad. Enhorabuena y gracias por hacer esa efervescencia de sentimientos que siempre nos sugieren tus canciones.

 Bienvenidos. Bienvenidos todos a las Cortes Regionales, a la Casa de todos, a la Institución que representa la democracia en Castilla-La Mancha, una Región que forma parte de la Nación española, integrada en la Unión Europea, una Unión Europea en la que se adoptan tantas decisiones que atañen, y  de forma tan importante, a nuestra vida diaria.

 La declaración de Robert Schuman a la que se refería la Vicepresidenta de Castilla-La Mancha representó en su momento la verbalización de un sueño que hoy es una hermosa realidad, una realidad que se ha construido a base de mucho trabajo, de mucho esfuerzo y, sobre todo, de una gran cantidad de diálogo y de un valor que es importantísimo: el de la tolerancia.

 Yo, abajo, después de finalizar la izada de banderas y cuando veía ascender los globos, esos globos azules, hacia el cielo, no podía dejar de pensar en lo que representaban, en lo que me sugerían, porque viéndolos subir al cielo se me representaba casi una oración, un anhelo, un deseo compartido de más Europa, de más democracia, de más libertad y de más derechos.

Nos convoca hoy aquí la celebración del Día de Europa. Aquel 9 de mayo, Europa se puso a buscar lugares comunes que desterraran los gérmenes de la confrontación que tan cruelmente se hizo sentir en dos guerras mundiales. Aquel día, los ciudadanos y los dirigentes europeos de entonces se fijaron mucho más en tantas cosas como nos unen que en aquellas pocas que nos separan. Y lo hizo, y empezó a avanzar sobre la base de dos principios: la libertad y el diálogo necesario para buscar acuerdos.

Hoy -lo decía antes- este Parlamento, con vuestra presencia, la de los centros de enseñanza, los estudiantes de los centros de enseñanza que han querido colaborar en este acto y a los que quiero aprovechar para darles las gracias,  es más joven que nunca.

Los jóvenes que estáis hoy aquí pertenecéis a una generación que ha nacido en la España democrática y autonómica, plenamente integrada en Europa y creo que habéis tenido la suerte, la fortuna, de no haber padecido nunca el totalitarismo igualitario, ni el aislacionismo, sino la libertad, el respeto al pluralismo donde la igualdad no está reñida con la diferencia y habéis tenido la oportunidad de vivir, de desarrollaros, de estar, conformándoos como personas, en una Europa que no os pone fronteras.

Recuerdo cuando tenía vuestra edad. éramos Europa pero no estábamos en Europa, ahora somos Europa y estamos en Europa. Ahora nuestro país pesa en la Unión Europea; hemos saltado fronteras; hemos perdido el miedo y los complejos; nuestros representantes juegan un papel importante en Europa; nuestros empresarios, nuestros productos, están en Europa; nuestros ciudadanos tienen presencia en Europa; vosotros, los jóvenes de esta generación, de esta nueva generación, estáis en Europa. Estamos orgullosos de ser castellano-manchegos, españoles y europeos. En fin, Europa hoy sí que es de verdad, y con letras mayúsculas, nuestra casa.

 A veces, los seres humanos tendemos a no valorar en su justa medida aquello que tenemos, lo tenemos y ya está. Y a mí me gustaría que todos diésemos el valor a lo que hemos alcanzado en estos últimos años: a nuestra democracia; una democracia que hemos alcanzado entre todos con la participación de todos. Y la mejor forma de vivirla, de vivir nuestra democracia es, precisamente, participando en ella día a día y, muy especialmente, cuando estamos llamados a las urnas.

 El día 7 de junio -lo decía la Vicepresidenta de la Junta- tenemos elecciones al Parlamento Europeo, los ciudadanos de la Unión tenemos una cita con Europa, nos jugamos mucho, será el momento de hacer balance del funcionamiento de las instituciones europeas al servicio de los ciudadanos.

 Sinceramente, pienso que la Unión, que el Parlamento Europeo, merece nuestro respeto y por eso quiero hoy, en este día, animar a los ciudadanos de Castilla-La Mancha a participar con vuestro voto en las urnas, con la vista puesta en Europa y en el futuro.

 Es cierto -y hay que enfatizarlo también- que, frecuentemente, vemos a Bruselas probablemente como algo lejano, pero la Unión Europea son los fondos estructurales que han contribuido a que Castilla-La Mancha haya experimentado la mayor transformación, la mayor modernización de toda su historia; la Unión son los fondos sociales para la formación y para la lucha contra el desempleo; la Unión son los programas de desarrollo rural que se impulsan en nuestros municipios, en nuestros pueblos; la Unión son -lo decía muy bien la Vicepresidenta de Castilla-La Mancha- esas ayudas que forman parte importante de la renta de nuestros agricultores y ganaderos; pero la Unión Europea es también un espacio, sobre todo, de valores, de valores que tenemos que regar, que cultivar todos los días: la libertad, los derechos humanos, los derechos sociales, la democracia, la pluralidad que nos enriquece como sociedad. No se puede entender Castilla-La Mancha, ni podemos entender España, sin Europa.

Esta misma semana celebrábamos los Presidentes de los Parlamentos Autonómicos de España una reunión anual. Ahí están representados los que pertenecen o se sienten de un estrato ideológico, de una ideología y de otra, quienes pensamos de una manera y de forma diferente. Pues bien, todos, sin excepción, volvimos a coincidir una vez más en la necesidad de seguir profundizando en la construcción europea con la mirada puesta en esa Europa que queremos que sea cada vez más de los ciudadanos; a profundizar en el reconocimiento a la iniciativa de los individuos en el convencimiento de que todos juntos somos más fuertes y más capaces para afrontar con éxito los retos del mundo del Siglo XXI.

Todos los Parlamentos Autonómicos coincidimos en que la superación de la crisis económica que vivimos en la actualidad será más efectiva si enfrentamos unidos los problemas y los retos que tenemos como sociedad castellano-manchega, española y europea. Todos expresamos que hoy, más que nunca, es preciso trabajar por la colaboración y la cooperación de todas las instituciones y de la sociedad en general, de tal manera que las medidas que se impulsen, que se pongan en marcha para luchar contra la crisis económica, sean desde la fuerza que nos da pertenecer al entorno europeo.

 No voy a extenderme mucho más. Casi debiera de haber dicho "amén" a la intervención que me ha precedido, pero quiero acabar mis palabras dirigiéndome a los que hoy sois los protagonistas en este acto, a los jóvenes que vais a protagonizar, que vais a intervenir en el debate sobre la juventud en Europa que se producirá en unos minutos.

 Vosotros, los jóvenes, estáis llamados a impulsar la construcción de Europa en un futuro próximo, a hacer que este espacio común se convierta en un elemento, en un lugar de convivencia que pivote cada vez más hacia los ciudadanos; vais a fortalecer la Europa social; a generar un mundo más habitable, más tolerante. Esa tarea es la que os corresponde liderar en los próximos años y en esa tarea es en la que yo a vosotros os quiero desear éxito, porque vosotros, los jóvenes, seréis, tenéis que ser, los arquitectos de la Europa del Siglo XXI.

 Muchas gracias por haber querido asistir a este acto. Muchas gracias y éxito en esa tarea que tenéis como jóvenes en el futuro y a todos, a todos los castellano-manchegos feliz Día de Europa. Gracias por llenar hoy de juventud, de ilusión, de fuerza, este antiguo edificio del Convento de San Gil que alberga a una institución, las Cortes de Castilla-La Mancha, que es ya un símbolo, una seña de identidad de una tierra, de una Región joven pero con mucha fuerza y que, sobre todo, quiere tener un papel protagonista en la construcción de un futuro mejor para todos en esta Europa que todos y todas llevamos en nuestro corazón.

(Aplausos.)

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