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Señor Presidente de Castilla-La Mancha, señorías,
señoras y señores. Hace cuatro días conmemorábamos el 30 aniversario
de las elecciones generales de 1977; 30 años de democracia, de
libertad, de convivencia pacífica, de tolerancia, de transigencia,
30 años de progreso. Ese 15 de junio de 1977 inaugurábamos el
ciclo de mayor prosperidad de nuestro país. En 30 años, España
se ha convertido en la octava potencia económica del mundo y es
un ejemplo de democracia estable y de desarrollo social. Ese día
empezamos a conquistar el futuro. Fue el triunfo de una generación
de españoles que supo y quiso mirar hacia delante. Ese día nos
enseñaron el camino a seguir y nos mostraron una forma de hacer
política.
En Castilla-La Mancha hemos seguido ese camino
de democracia, de autonomía y de progreso al pie de la letra.
El 27 de mayo pasado, los hombres y mujeres de nuestra tierra
hicieron uso de su conciencia soberana para manifestar, una vez
más, que quieren seguir construyendo su propio futuro, el futuro
de Castilla-La Mancha.
Quiero, con mis primeras palabras como Presidente
de las Cortes, reconocer el entusiasmo de todos ellos, que han
situado nuevamente a nuestra Comunidad a la cabeza de la participación
democrática en las elecciones autonómicas junto a Extremadura.
Este hecho pone de relieve la excelente salud democrática de Castilla-La
Mancha y el gran interés e ilusión de los ciudadanos en esta nueva
etapa que se abre para nuestra tierra.
Hoy, comenzamos una nueva andadura, que no surge
espontáneamente, sino que es fruto de nuestro caminar como Comunidad
Autónoma, rico en experiencia, en esfuerzos y, sobre todo, en
realidades.
Los ciudadanos y ciudadanas han depositado en
todos nosotros su confianza para resolver los nuevos desafíos
que nos depara nuestro propio progreso como una de las regiones
más pujantes de España. Nuestra responsabilidad, señorías, es
responder a los anhelos de aquellos a los que representamos, que
esperan de nosotros esfuerzo y trabajo, acierto en nuestras decisiones,
diálogo y entendimiento desde las diferentes concepciones de la
vida, el debate desde la distensión y no desde la crispación,
y una seña de identidad: la defensa de los intereses de los ciudadanos
de Castilla-La Mancha por encima de todo. Su voluntad es y debe
ser la nuestra. Las normas y resoluciones que aprobemos serán
los instrumentos para nuestro progreso y nuestra convivencia;
de ahí también la necesidad de que estas Cortes deban mantener
el esfuerzo de ser una institución abierta y cercana a los ciudadanos.
El Parlamento es la representación de la democracia,
es la expresión de la diversidad de nuestra Región, pero las diferencias
consustanciales al ser humano no deben ser sinónimo de desunión,
sino de unión, de tolerancia y fortaleza, que exige respeto al
otro y a sus razones porque nadie tiene el dogma de la verdad
absoluta. Esta profunda convicción es la que me hace ser y sentirme
el Presidente de todas sus señorías y por eso quiero agradecer
al Grupo de la oposición su confianza, o si lo prefieren, su no
desconfianza en que así será, como pone en evidencia el hecho
de que hayan tenido el gesto de no presentar una candidatura alternativa
a esta Presidencia.
Tenemos un reglamento, unas reglas aprobadas
por unanimidad, de cuya aplicación me hacen depositario. Estoy
convencido de que en mi responsabilidad contaré con la imprescindible
colaboración de todas sus señorías, lo que a buen seguro hará
liviana mi tarea. El rigor y la firmeza de las propias convicciones
no están reñidos con el diálogo, con la lealtad y con las buenas
relaciones. Sé que sus señorías no van a escatimar esfuerzos en
la búsqueda del acuerdo, y sepan que en ese camino siempre tendrán
en mí a un aliado.
Hace ya casi 29 años que los españoles nos dimos
una Constitución que establecía el cauce jurídico a los sentimientos
de libertad, de democracia y de autonomía. Fruto de nuestra Carta
Magna es nuestro Estatuto de Autonomía, que próximamente cumplirá
un cuarto de siglo. Ambas leyes han sido las herramientas que
nos han permitido realizar la gran transformación que hemos experimentado,
no sólo en el ámbito económico, sino -y lo que es más importante-
en el ámbito social. Estos últimos 25 años han sido los de mayor
progreso que ha conocido nuestra tierra, han sido el éxito colectivo
de los ciudadanos de Castilla-La Mancha, porque hemos sabido aprovechar
el tiempo y nuestras oportunidades, porque hemos creído firmemente
en nuestras posibilidades, por eso debemos estar orgullosos de
lo que hemos logrado juntos y mantener alta nuestra autoestima.
Y ahora estamos convocados a hacer un esfuerzo aún mayor, acompañando
a los ciudadanos en este trabajo para, entre todos, hacer ese
éxito todavía más grande y estas Cortes han sido también uno de
los motores que han puesto a Castilla-La Mancha en el mejor momento
de su historia. Pero es obvio que una sociedad es siempre una
obra en permanente construcción y que debemos adaptar los marcos
a las necesidades que plantea nuestra Comunidad, y en ello tenemos
una especial obligación como depositarios del sentir de los ciudadanos.
Como españoles de Castilla-La Mancha no torcemos
los ojos para mirar de reojo a nuestros vecinos; no nos sentimos
más que nadie pero tampoco menos; miramos de frente a nuestro
propio horizonte sin complejos, abriendo nuevos caminos que nos
permitan hacer más por nuestra tierra, sabedores de que lo que
hagamos por Castilla-La Mancha lo estamos también haciendo por
España.
La autonomía nos ha permitido y nos permite
tomar decisiones y legislar desde el conocimiento que da la cercanía,
desde la inmediatez que da la proximidad y esto repercute en la
eficacia de todos los poderes, de todas las administraciones,
repercute, sobre todo, en beneficio de los ciudadanos a los cuales
nos debemos.
Nuestro trabajo, señorías, no puede tener como
meta la próxima elección, sino que necesariamente debe tener como
meta la próxima generación de hombres y mujeres de Castilla-La
Mancha.
La nueva legislatura, que hoy comienza formalmente,
supondrá nuevas responsabilidad de autogobierno, aquellas que
nos vaya a deparar el nuevo Estatuto de Autonomía de Castilla-La
Mancha, cuya reforma unánime por esta Cámara está en trámite en
el Congreso de los Diputados.
Se abre, pues, un tiempo nuevo, un tiempo de
futuro que asume, como no podía ser de otra manera, todo nuestro
pasado. De ello es ejemplo la propia composición de esta Cámara,
en la que se mezclan experiencia y novedad en ambos Grupos Parlamentarios.
Y en este momento, quisiera agradecer el trabajo de aquellos que
nos han precedido en las seis legislaturas anteriores y quiero
personalizar este agradecimiento en quien hasta hoy ha presidido
estas Cortes, en don Fernando López Carrasco, le hago llegar mi
respeto y reconocimiento, y con el permiso de sus señorías, el
de toda la Cámara.
Estas Cortes son también fiel reflejo de nuestra
sociedad y me alegra singularmente que seamos la asamblea legislativa
en España con mayor número de diputadas que de diputados, y desde
otra perspectiva, estas Cortes tienen la correlación de fuerzas
que han decidido los propios ciudadanos, los de las ciudades y
los de las zonas rurales, las mujeres y los hombres, los jóvenes
y los mayores, porque la grandeza de la democracia se sustenta
en el principio de una persona, un voto; la única fuerza es la
de las urnas, las que han ejercicio libremente 1.500.000 electores
castellano-manchegos.
Y siguiendo el mandato que nos ha sido dado,
ya les anticipo que mi primera tarea será la de iniciar los contactos
con los representantes que designen ambos Grupos, con los portavoces
de los Grupos Parlamentarios de esta Cámara, para proponer al
candidato a la Presidencia de la Junta de Comunidades de Castilla-La
Mancha y del Consejo de Gobierno.
Quedan constituidas las Cortes de Castilla-La
Mancha en su VII Legislatura. Muchas gracias.
(Aplausos.)
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