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DISCURSO DE LA SESIÓN CONSTITUTIVA DE LAS CORTES DE CASTILLA-LA MANCHA.
VII Legislatura
[19-06-2007]
 

Señor Presidente de Castilla-La Mancha, señorías, señoras y señores. Hace cuatro días conmemorábamos el 30 aniversario de las elecciones generales de 1977; 30 años de democracia, de libertad, de convivencia pacífica, de tolerancia, de transigencia, 30 años de progreso. Ese 15 de junio de 1977 inaugurábamos el ciclo de mayor prosperidad de nuestro país. En 30 años, España se ha convertido en la octava potencia económica del mundo y es un ejemplo de democracia estable y de desarrollo social. Ese día empezamos a conquistar el futuro. Fue el triunfo de una generación de españoles que supo y quiso mirar hacia delante. Ese día nos enseñaron el camino a seguir y nos mostraron una forma de hacer política.

En Castilla-La Mancha hemos seguido ese camino de democracia, de autonomía y de progreso al pie de la letra. El 27 de mayo pasado, los hombres y mujeres de nuestra tierra hicieron uso de su conciencia soberana para manifestar, una vez más, que quieren seguir construyendo su propio futuro, el futuro de Castilla-La Mancha.

Quiero, con mis primeras palabras como Presidente de las Cortes, reconocer el entusiasmo de todos ellos, que han situado nuevamente a nuestra Comunidad a la cabeza de la participación democrática en las elecciones autonómicas junto a Extremadura. Este hecho pone de relieve la excelente salud democrática de Castilla-La Mancha y el gran interés e ilusión de los ciudadanos en esta nueva etapa que se abre para nuestra tierra.

Hoy, comenzamos una nueva andadura, que no surge espontáneamente, sino que es fruto de nuestro caminar como Comunidad Autónoma, rico en experiencia, en esfuerzos y, sobre todo, en realidades.

Los ciudadanos y ciudadanas han depositado en todos nosotros su confianza para resolver los nuevos desafíos que nos depara nuestro propio progreso como una de las regiones más pujantes de España. Nuestra responsabilidad, señorías, es responder a los anhelos de aquellos a los que representamos, que esperan de nosotros esfuerzo y trabajo, acierto en nuestras decisiones, diálogo y entendimiento desde las diferentes concepciones de la vida, el debate desde la distensión y no desde la crispación, y una seña de identidad: la defensa de los intereses de los ciudadanos de Castilla-La Mancha por encima de todo. Su voluntad es y debe ser la nuestra. Las normas y resoluciones que aprobemos serán los instrumentos para nuestro progreso y nuestra convivencia; de ahí también la necesidad de que estas Cortes deban mantener el esfuerzo de ser una institución abierta y cercana a los ciudadanos.

El Parlamento es la representación de la democracia, es la expresión de la diversidad de nuestra Región, pero las diferencias consustanciales al ser humano no deben ser sinónimo de desunión, sino de unión, de tolerancia y fortaleza, que exige respeto al otro y a sus razones porque nadie tiene el dogma de la verdad absoluta. Esta profunda convicción es la que me hace ser y sentirme el Presidente de todas sus señorías y por eso quiero agradecer al Grupo de la oposición su confianza, o si lo prefieren, su no desconfianza en que así será, como pone en evidencia el hecho de que hayan tenido el gesto de no presentar una candidatura alternativa a esta Presidencia.

Tenemos un reglamento, unas reglas aprobadas por unanimidad, de cuya aplicación me hacen depositario. Estoy convencido de que en mi responsabilidad contaré con la imprescindible colaboración de todas sus señorías, lo que a buen seguro hará liviana mi tarea. El rigor y la firmeza de las propias convicciones no están reñidos con el diálogo, con la lealtad y con las buenas relaciones. Sé que sus señorías no van a escatimar esfuerzos en la búsqueda del acuerdo, y sepan que en ese camino siempre tendrán en mí a un aliado.

Hace ya casi 29 años que los españoles nos dimos una Constitución que establecía el cauce jurídico a los sentimientos de libertad, de democracia y de autonomía. Fruto de nuestra Carta Magna es nuestro Estatuto de Autonomía, que próximamente cumplirá un cuarto de siglo. Ambas leyes han sido las herramientas que nos han permitido realizar la gran transformación que hemos experimentado, no sólo en el ámbito económico, sino -y lo que es más importante- en el ámbito social. Estos últimos 25 años han sido los de mayor progreso que ha conocido nuestra tierra, han sido el éxito colectivo de los ciudadanos de Castilla-La Mancha, porque hemos sabido aprovechar el tiempo y nuestras oportunidades, porque hemos creído firmemente en nuestras posibilidades, por eso debemos estar orgullosos de lo que hemos logrado juntos y mantener alta nuestra autoestima. Y ahora estamos convocados a hacer un esfuerzo aún mayor, acompañando a los ciudadanos en este trabajo para, entre todos, hacer ese éxito todavía más grande y estas Cortes han sido también uno de los motores que han puesto a Castilla-La Mancha en el mejor momento de su historia. Pero es obvio que una sociedad es siempre una obra en permanente construcción y que debemos adaptar los marcos a las necesidades que plantea nuestra Comunidad, y en ello tenemos una especial obligación como depositarios del sentir de los ciudadanos.

Como españoles de Castilla-La Mancha no torcemos los ojos para mirar de reojo a nuestros vecinos; no nos sentimos más que nadie pero tampoco menos; miramos de frente a nuestro propio horizonte sin complejos, abriendo nuevos caminos que nos permitan hacer más por nuestra tierra, sabedores de que lo que hagamos por Castilla-La Mancha lo estamos también haciendo por España.

La autonomía nos ha permitido y nos permite tomar decisiones y legislar desde el conocimiento que da la cercanía, desde la inmediatez que da la proximidad y esto repercute en la eficacia de todos los poderes, de todas las administraciones, repercute, sobre todo, en beneficio de los ciudadanos a los cuales nos debemos.

Nuestro trabajo, señorías, no puede tener como meta la próxima elección, sino que necesariamente debe tener como meta la próxima generación de hombres y mujeres de Castilla-La Mancha.

La nueva legislatura, que hoy comienza formalmente, supondrá nuevas responsabilidad de autogobierno, aquellas que nos vaya a deparar el nuevo Estatuto de Autonomía de Castilla-La Mancha, cuya reforma unánime por esta Cámara está en trámite en el Congreso de los Diputados.

Se abre, pues, un tiempo nuevo, un tiempo de futuro que asume, como no podía ser de otra manera, todo nuestro pasado. De ello es ejemplo la propia composición de esta Cámara, en la que se mezclan experiencia y novedad en ambos Grupos Parlamentarios. Y en este momento, quisiera agradecer el trabajo de aquellos que nos han precedido en las seis legislaturas anteriores y quiero personalizar este agradecimiento en quien hasta hoy ha presidido estas Cortes, en don Fernando López Carrasco, le hago llegar mi respeto y reconocimiento, y con el permiso de sus señorías, el de toda la Cámara.

Estas Cortes son también fiel reflejo de nuestra sociedad y me alegra singularmente que seamos la asamblea legislativa en España con mayor número de diputadas que de diputados, y desde otra perspectiva, estas Cortes tienen la correlación de fuerzas que han decidido los propios ciudadanos, los de las ciudades y los de las zonas rurales, las mujeres y los hombres, los jóvenes y los mayores, porque la grandeza de la democracia se sustenta en el principio de una persona, un voto; la única fuerza es la de las urnas, las que han ejercicio libremente 1.500.000 electores castellano-manchegos.

Y siguiendo el mandato que nos ha sido dado, ya les anticipo que mi primera tarea será la de iniciar los contactos con los representantes que designen ambos Grupos, con los portavoces de los Grupos Parlamentarios de esta Cámara, para proponer al candidato a la Presidencia de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y del Consejo de Gobierno.

Quedan constituidas las Cortes de Castilla-La Mancha en su VII Legislatura. Muchas gracias.

(Aplausos.)

   
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