25 Aniversario de las Cortes de Castilla-La Mancha

Discurso de D. José María Barreda Fontes

     Señor Presidente del Congreso de los Diputados y Presidente de Castilla-La Mancha durante todos estos años inmediatamente anteriores, los años que comenzaron en la fecha que hoy conmemoramos, Señor Presidente de las Cortes de Castilla-La Mancha, Presidentes anteriores de nuestras Cortes. Señoras y señores diputados, señorías, señor Alcalde de Toledo, Delegado del Gobierno de España en Castilla-La Mancha, señor Obispo Auxiliar de Toledo, Presidente del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha, Rector de nuestra magnífica Universidad,…

     Nada más llegar aquí he recordado el primer encargo que me hizo el Presidente Bono cuando me nombró Consejero de Educación y Cultura: que pusiera en marcha la Universidad Regional, nuestra Universidad.

     Por eso, cuando estamos ahora en San Pedro Mártir, que forma parte del campus universitario de Toledo y de nuestra Universidad, que reúne a más de 30.000 estudiantes, compruebo que uno de los frutos más apreciados de nuestra autonomía lo hemos conseguido entre todos.

     Señora Presidenta del Partido Popular de Castilla-La Mancha y Presidenta del Grupo Parlamentario Popular, señora De Cospedal, señor Presidente del Grupo Parlamentario Socialista, querido Santiago Moreno. Cuando conmemoramos 25 años de autonomía, creo que es lícito preguntarnos qué hemos hecho, qué ha ocurrido durante este cuarto de siglo. Indudablemente sería muy difícil hacer una síntesis; tal vez lo podríamos resumir simbólicamente explicando que durante este tiempo hemos atravesado el desierto de la resignación y del ir tirando, tenemos en Castilla-La Mancha autonomía y la ejercemos, tenemos voz y la alzamos, tenemos votos y los utilizamos y lo hacemos en beneficio de nuestra tierra, lo hacemos en el esfuerzo común compartido de defender el interés general y de conseguir que cada vez más, que cada vez los castellano-manchegos tengan más calidad de vida y más bienestar; para eso, en definitiva, es para lo que ha servido nuestra autonomía.

     Creo que tuvimos un gran acierto inicial: el de no perder ni un solo segundo tratando de justificarnos por el pasado. Desde el primer momento comprendimos que a la legitimidad de origen, que es la misma que para cualquier otra Comunidad Autónoma española, la Constitución de 1978, y nuestro Estatuto de Autonomía, teníamos que añadir la legitimidad de ejercicio, de mostrar enseguida que la autonomía política era útil, que iba a servir para mejorar las condiciones de vida de nuestros paisanos. Y nos pusimos todos manos a la obra.

     Años después, podemos comprobar que, efectivamente, hicimos camino al andar, nos pusimos en marcha y, durante este tiempo, hemos cambiado la realidad, la hemos modificado, la hemos mejorado sustancialmente; y lo hemos hecho entre todos los castellano-manchegos.

     Hoy nos acompañan, y me alegra extraordinariamente, representantes de los sindicatos y de las organizaciones profesionales agrarias y de los empresarios, de las entidades financieras; en definitiva, una representación de la sociedad de Castilla-La Mancha que se une a la representación genuina de los diputados y de las diputadas, porque todos tenemos el mismo empeño común de utilizar la palanca de la autonomía para conquistar nuestro propio futuro.

     Estas tierras que hoy se llaman Castilla-La Mancha no deben mucho a la mayor parte de nuestro pasado; y, sin embargo, siendo conscientes de la responsabilidad que la historia y que la política ponía en nuestras espaldas, asumimos esa responsabilidad y hemos construido un presente espléndido sobre el que vamos a poder cimentar un futuro todavía mejor; y lo importante es que lo estamos haciendo todos juntos, sabiendo que la unión es imprescindible para conseguir buenos resultados.

     Hoy es día de recuerdo, es un día para la memoria, para la memoria agradecida, también, a todos y a cada uno de los paisanos y de las paisanas que han visto en esta coyuntura una verdadera oportunidad para dar ese salto cualitativo hacia delante que entre todos estamos protagonizando.

     Quiero decirles que Castilla-La Mancha es una realidad política nueva y que tenemos mucho más futuro que pasado. Aunque también me gustaría recordar, sobre todo para que nadie en otros lugares se equivoque, que el hecho de que estas tierras hoy conformen una realidad política nueva, joven, segura de sí misma, con la fuerza y con la ambición que los jóvenes tienen cuando encaran su futuro, que eso no significa que estas tierras que hoy se llaman Castilla-La Mancha no tengan un pasado histórico verdaderamente intenso, rico y fecundo. Decir esto desde Toledo significa que no hay que gastar ni un solo segundo en demostrarlo, pues estamos en la capital de Castilla-La Mancha, que es también una ciudad que sirve de síntesis de toda la historia de España, y ésa es otra de las ideas que quiero subrayar; nosotros sabemos perfectamente quiénes somos, no tenemos crisis de identidad, somos españoles a fuer de ser castellano-manchegos, tenemos una clara conciencia de formar la parte de un todo; a nosotros nos corresponde hacerlo bien en esta parte, en Castilla-La Mancha. Pero sin perder la perspectiva del conjunto, tal vez es, en este sentido, simbólico que uno de los nuestros, quien fuera nuestro primer Presidente elegido por las Cortes democráticas, presida ahora el Congreso de los Diputados, que es donde reside la soberanía nacional; creo que esa perspectiva es absolutamente fundamental y no la perderemos nunca de vista.

     Quiero agradecer a todos los diputados y a todas las diputadas de esta legislatura y de todas las anteriores su esfuerzo y su compromiso con Castilla-La Mancha; cada cual ha cumplido la función que le han encomendado los ciudadanos emitiendo libre su opinión cada vez que han tenido oportunidad, pero todos y todas, desde luego, lo han hecho de una manera limpia y sana, poniendo por delante la defensa de los intereses generales y la defensa de Castilla-La Mancha; y yo ahora, como Presidente de la Región, les quiero dar las gracias.

     Debo decirles, debo deciros, que he sentido mucha emoción y me ha llenado de recuerdos el ver muchas de las caras de antiguos compañeros de escaños a los que hacía tiempo que no había visto. Eso siempre es satisfactorio. A todos un fuerte abrazo y todo mi cariño.

     Pueden comprender que, por razones evidentes, comprendo también muy bien, el papel desempeñado por los Presidentes de las Cortes, a quienes el Presidente actual ha tenido el acierto y la deferencia de hacerles una mención especial. En ese sentido, ya saben que fui cocinero antes que fraile y tengo un grandísimo respeto por ese papel institucional, absolutamente clave en nuestro sistema; y quiero también tener un recuerdo agradecido a los trabajadores y trabajadoras de las Cortes, a los primeros, que hoy han recibido la medalla pero que están representando a todos, y a cada uno de ellos y de ellas que se han ido incorporando a la institución a lo largo de estos años; hacen un papel muy bueno y con una gran profesionalidad; sin ellos las Cortes no podrían funcionar como lo hacen. Y a todos ustedes, de nuevo, señorías, señores y señoras, recordando cuál fue el primer paso que dimos hace 25 años, les digo que, sin duda alguna, lo mejor, lo más apasionante, está por llegar y lo vamos a alcanzar, lo vamos a conseguir siguiendo trabajando todos juntos.

     Muchas gracias y felicidades por el cumpleaños a toda Castilla-La Mancha.

     (Aplausos). 

 

 José María Barreda Fontes

   
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