
Señor
Presidente del Congreso de los Diputados y
Presidente de Castilla-La Mancha durante todos estos
años inmediatamente anteriores, los años que
comenzaron en la fecha que hoy conmemoramos, Señor
Presidente de las Cortes de Castilla-La Mancha,
Presidentes anteriores de nuestras Cortes. Señoras y
señores diputados, señorías, señor Alcalde de
Toledo, Delegado del Gobierno de España en
Castilla-La Mancha, señor Obispo Auxiliar de Toledo,
Presidente del Tribunal Superior de Justicia de
Castilla-La Mancha, Rector de nuestra magnífica
Universidad,…
Nada más llegar aquí he
recordado el primer encargo que me hizo el
Presidente Bono cuando me nombró Consejero de
Educación y Cultura: que pusiera en marcha la
Universidad Regional, nuestra Universidad.
Por eso, cuando estamos
ahora en San Pedro Mártir, que forma parte del
campus universitario de Toledo y de nuestra
Universidad, que reúne a más de 30.000 estudiantes,
compruebo que uno de los frutos más apreciados de
nuestra autonomía lo hemos conseguido entre todos.
Señora Presidenta del
Partido Popular de Castilla-La Mancha y Presidenta
del Grupo Parlamentario Popular, señora De Cospedal,
señor Presidente del Grupo Parlamentario Socialista,
querido Santiago Moreno. Cuando conmemoramos 25 años
de autonomía, creo que es lícito preguntarnos qué
hemos hecho, qué ha ocurrido durante este cuarto de
siglo. Indudablemente sería muy difícil hacer una
síntesis; tal vez lo podríamos resumir
simbólicamente explicando que durante este tiempo
hemos atravesado el desierto de la resignación y del
ir tirando, tenemos en Castilla-La Mancha autonomía
y la ejercemos, tenemos voz y la alzamos, tenemos
votos y los utilizamos y lo hacemos en beneficio de
nuestra tierra, lo hacemos en el esfuerzo común
compartido de defender el interés general y de
conseguir que cada vez más, que cada vez los
castellano-manchegos tengan más calidad de vida y
más bienestar; para eso, en definitiva, es para lo
que ha servido nuestra autonomía.
Creo que tuvimos un gran
acierto inicial: el de no perder ni un solo segundo
tratando de justificarnos por el pasado. Desde
el primer momento comprendimos que a la legitimidad
de origen, que es la misma que para cualquier otra
Comunidad Autónoma española, la Constitución de
1978, y nuestro Estatuto de Autonomía, teníamos que
añadir la legitimidad de ejercicio, de mostrar
enseguida que la autonomía política era útil, que
iba a servir para mejorar las condiciones de vida de
nuestros paisanos. Y nos pusimos todos manos a la
obra.
Años después, podemos
comprobar que, efectivamente, hicimos camino al
andar, nos pusimos en marcha y, durante este tiempo,
hemos cambiado la realidad, la hemos modificado, la
hemos mejorado sustancialmente; y lo hemos hecho
entre todos los castellano-manchegos.
Hoy nos acompañan, y me
alegra extraordinariamente, representantes de los
sindicatos y de las organizaciones profesionales
agrarias y de los empresarios, de las entidades
financieras; en definitiva, una representación de la
sociedad de Castilla-La Mancha que se une a la
representación genuina de los diputados y de las
diputadas, porque todos tenemos el mismo empeño
común de utilizar la palanca de la autonomía para
conquistar nuestro propio futuro.
Estas tierras que hoy se
llaman Castilla-La Mancha no deben mucho a la mayor
parte de nuestro pasado; y, sin embargo, siendo
conscientes de la responsabilidad que la historia y
que la política ponía en nuestras espaldas, asumimos
esa responsabilidad y hemos construido un presente
espléndido sobre el que vamos a poder cimentar un
futuro todavía mejor; y lo importante es que lo
estamos haciendo todos juntos, sabiendo que la unión
es imprescindible para conseguir buenos resultados.
Hoy es día de recuerdo, es
un día para la memoria, para la memoria agradecida,
también, a todos y a cada uno de los paisanos y de
las paisanas que han visto en esta coyuntura una
verdadera oportunidad para dar ese salto cualitativo
hacia delante que entre todos estamos
protagonizando.
Quiero decirles que
Castilla-La Mancha es una realidad política nueva y
que tenemos mucho más futuro que pasado. Aunque
también me gustaría recordar, sobre todo para que
nadie en otros lugares se equivoque, que el hecho de
que estas tierras hoy conformen una realidad
política nueva, joven, segura de sí misma, con la
fuerza y con la ambición que los jóvenes tienen
cuando encaran su futuro, que eso no significa que
estas tierras que hoy se llaman Castilla-La Mancha
no tengan un pasado histórico verdaderamente
intenso, rico y fecundo. Decir esto desde Toledo
significa que no hay que gastar ni un solo segundo
en demostrarlo, pues estamos en la capital de
Castilla-La Mancha, que es también una ciudad que
sirve de síntesis de toda la historia de España, y
ésa es otra de las ideas que quiero subrayar;
nosotros sabemos perfectamente quiénes somos, no
tenemos crisis de identidad, somos españoles a fuer
de ser castellano-manchegos, tenemos una clara
conciencia de formar la parte de un todo; a nosotros
nos corresponde hacerlo bien en esta parte, en
Castilla-La Mancha. Pero sin perder la perspectiva
del conjunto, tal vez es, en este sentido, simbólico
que uno de los nuestros, quien fuera nuestro primer
Presidente elegido por las Cortes democráticas,
presida ahora el Congreso de los Diputados, que es
donde reside la soberanía nacional; creo que esa
perspectiva es absolutamente fundamental y no la
perderemos nunca de vista.
Quiero agradecer a todos
los diputados y a todas las diputadas de esta
legislatura y de todas las anteriores su esfuerzo y
su compromiso con Castilla-La Mancha; cada cual ha
cumplido la función que le han encomendado los
ciudadanos emitiendo libre su opinión cada vez que
han tenido oportunidad, pero todos y todas, desde
luego, lo han hecho de una manera limpia y sana,
poniendo por delante la defensa de los intereses
generales y la defensa de Castilla-La Mancha; y yo
ahora, como Presidente de la Región, les quiero dar
las gracias.
Debo decirles, debo
deciros, que he sentido mucha emoción y me ha
llenado de recuerdos el ver muchas de las caras de
antiguos compañeros de escaños a los que hacía
tiempo que no había visto. Eso siempre es
satisfactorio. A todos un fuerte abrazo y todo mi
cariño.
Pueden comprender que, por
razones evidentes, comprendo también muy bien, el
papel desempeñado por los Presidentes de las Cortes,
a quienes el Presidente actual ha tenido el acierto
y la deferencia de hacerles una mención especial. En
ese sentido, ya saben que fui cocinero antes que
fraile y tengo un grandísimo respeto por ese papel
institucional, absolutamente clave en nuestro
sistema; y quiero también tener un recuerdo
agradecido a los trabajadores y trabajadoras de las
Cortes, a los primeros, que hoy han recibido la
medalla pero que están representando a todos, y a
cada uno de ellos y de ellas que se han ido
incorporando a la institución a lo largo de estos
años; hacen un papel muy bueno y con una gran
profesionalidad; sin ellos las Cortes no podrían
funcionar como lo hacen. Y a todos ustedes, de
nuevo, señorías, señores y señoras, recordando cuál
fue el primer paso que dimos hace 25 años, les digo
que, sin duda alguna, lo mejor, lo más apasionante,
está por llegar y lo vamos a alcanzar, lo vamos a
conseguir siguiendo trabajando todos juntos.
Muchas gracias y
felicidades por el cumpleaños a toda Castilla-La
Mancha.
(Aplausos).
José
María Barreda Fontes